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jueves, 11 de septiembre de 2008

La Rificolona

Una pequeña tradición florentina: el 7 de septiembre se celebra en la ciudad la Rificolona, una antigua fiesta de origen anterior al s.XX.

La “rificolona” (viene de “fierucola”, que significa ‘fiesta pequeña, pero importante’) es una lamparita de papel que suelen hacer los niños en la escuela, en la que dentro meten una vela y enganchan a una caña para poder pasearla por la ciudad cuando empieza a oscurecer. Es bonito ver el desfile de niños con sus obras de arte iluminando la ciudad, y a los que intentan romperlas con cerbatanas y mucha puntería.

Supongo que como en todo, la tradición (o las ganas) se va perdiendo y las perfectas rificolonas industriales les roban espacio a las preciosas artesanas hechas a mano.

Cuando me explicaron en qué consistía la fiesta pensé que sería precioso que las dejaran flotar en el Arno, y leyendo un poco sobre el acontecimiento, he descubierto que en los años 50 se hizo un desfile de rificolonas fluvial, llenando barquitas de luz y color.


El año que viene hago una! :P



Una piccola tradizione fiorentina: il 7 settembre si festeggia nella città la Rificolona, una antica festa cui origini risalgono prima del ‘900.

La “rificolona” (viene di “fierucola”, che significa ‘festa piccola, ma importante’) è una lampadina di carta che di solito fanno i bambini alla scuola, dove all’interno mettono una candelina e l’attaccano ad una canna per poter passeggiarla in città quando inizia a fare buio. È bello vedere la desfilata di bambini con le sue opere d’arte che illuminnano la città, e quelli che provano a romperle con le cerbottane e tanta mira.

Supongo che come sempre, la tradizione (o la voglia) si perde e le perfette rificolone industriale rubbano lo spazio a quelle belle artigianale fatte a mano.

Quando mi spiegarono cos’era la festa, pensi che sarebbe bello lasciarle galleggiare sull’Arno, e leggendo un po’ sull’evento, ho scoperto che nei ’50 si fecce una desfilata di rificolone fluviale, riempiendo piccole barche di luce e colore.


L’anno prossimo ne faccio una anch’io! :P


- Hoy es el primer cumple de mi sobri!!! :D FELIZ CUMPLEAÑOS, PEQUEÑO JUAN!

martes, 8 de julio de 2008

El chico del museo

El otro día me contaron que el museo nacional de arqueología de Florencia guarda secretos convertidos en leyenda. Y cómo me gustan esas cosas.Esas ciudades que esconden magia...


El museo nacional de arqueología de Florencia es ese que tiene una máquina gigante de chicles de bolas de colores en el jardín. Absurdo y genial al mismo tiempo. (Le tendré que preguntar al chico del museo el por qué.)


Y compartiendo escena en el jardín, no tan llamativo a los ojos del paseante pero no por ello menos interesante, se encuentra un árbol centenario: el “tasso”*. Dicen que lo plantó uno de los Medici (he olvidado quién) para envenenar con sus frutos a los posibles enemigos.


* También conocido como árbol de la muerte, debido a que sus hojas y semillas contienen un principio amargo (taxina) venenoso para hombres y animales.


Pero la historia que más me gustó fue la de la pobre María Magdalena, hermana de Cosimo II de Medici. Cuentan que nació deforme, y para que pudiera acudir a la misa celebrada en la Iglesia de la Santissima Annunziata sin ser vista, mandaron construir un pasadizo privado que comunicara dicha iglesia con el palacio (actual Museo arqueológico), conocido como el corridoio mediceo.


Otra historia que me gusta es la del corridorio Vasariano, pero esa la dejaremos para otro día.


L’altro giorno mi hanno raccontato che il museo archeologico nazionale di Firenze conserva segreti che hanno diventato leggenda. E come mi piaciono queste cose. Quelle città che nascondono magia...


Il museo archeologico nazionale di Firenze è quello che ha una macchina gigante di gomma da masticare di palle di colori nel giardino. Assurdo e geniale allo stesso tempo. (Dovrò chiedergli al ragazzo del museo come mai)


E condividendo spazio nel giardino, non così vistoso agli occhi dei camminante ma non per quello meno interessante, si trova un albero centenario: il tasso*. Dicono che fu piantato da uno dei Medici (ho dimenticato chi) per poter avvelenare con i suoi frutti ai suoi possibili nemici.


*Anche conosciuto come l’albero della morte, perche le sue foglie e i semi hanno un pincipio amaro (taxina) velenoso per gli uomini e gli animali.


Ma la storia che mi è piaciuta di più è quella della povera Maria Maddalena, sorella di Cosimo II. Raccontano che fu nata deforme, e per che potesse andare alla messa della basilica della Santissima Annunziata senza essere vista, mandarono costruire un corridoio privato che communicasse quella chiesa con il palazzo (museo archeológico), conosciuto come corridoio mediceo.


Altra storia che mi piace molto è quella del corridoio Vassariano, ma la lascieremo per un altro giorno.

martes, 15 de enero de 2008

Il giardino di Boboli


Lo malo de empezar a trabajar es que el tiempo para callejear, hacer turismo y disfrutar de la ciudad cada vez va siendo más escaso (por no decir nulo, ahora que hace tan mal tiempo). Por eso recuerdo mi tarde en los jardines de Boboli, los más grandes de Florencia, donde sólo puedes pensar en relajarte. (Como casi todo en esta ciudad, fue mandado construir por los Medici, en este caso, Cosimo I, en 1549).

[Foto 1: Quién fuera niño otra vez...! Pasó corriendo entre mi objetivo y el Piazzale dell'Isoloto; a la paloma la descubrí después de haber disparado]
Aún era otono, y los árboles ofrecían ese color anaranjado tan peculiar. Nos perdimos entre todas sus zonas verdes, y más de una vez tuvimos que sacar el mapa para poder decir "estoy aquí". Hay cientos de fuentecitas, avenidas de cipreses, caminitos abovedados en verde, laberintos, esculturas...es enorme. No pudimos verlo todo porque a las cuatro de la tarde, el megáfono anunciaba que era hora de cerrar (y qué pánico tener que pasar allí la noche, porque habitan unas criaturas terroríficas...gatos gordos y rechonchos!!).

[Foto 2: horrible criatura...es una fobia, qué le vamos a hacer!]

Mientras corríamos hacia la salida,pasamos por unos caminitos estrechos con bancadas de piedra en las esquinas, que me recordaron a esas películas de época donde las intrigas se planean en los jardines del palacio.

[Foto 3: reflejo del otoño en la Fontana de Nettuno]


Si no fuera porque hay que pagar para disfrutar del relax que ofrece, es uno de los mejores lugares para evadirse del caos de la ciudad. Volveré en primavera.


[Foto 4: una de las fuentes más pintorescas del paraje, la Fontana di Bacco. Es la copia de una estatua de 1560 que representaba a un enano de la corte de Cosimo I que, desnudo, cabalgaba sobre una tortuga.]


viernes, 11 de enero de 2008

Se fosse un vermino a Firenze...


Si fuese un gusanito en Florencia, seguramente dormiría cerca de una panadería de la calle ghibellina...cerquita del calor y con aroma a pan recién hecho. Me despertaría con los primeros ruidos de Santa Croce, y me deslizaría entre laspisadas de los miles de turistas y entre los puestos ambulantes hasta llegar a la Piazza della Signoria.

Allí desayunaría en un lugar privilegiado todos los días: sobre la cabeza de uno de los caballos de la fuente de Neptuno viendo al David, a Perseo y su Medusa. Con la tripa llena, saldría al Arno por la calle de la galería de los Uffizi y me embobaría, como hago siempre, con el mejor mimo del día, y si estuviera de buen humor, me sentaría en una de tantas sillas que dejan los artistas para caricaturizarte.

Un gusanito en el Arno bajo el sol.


Pasaría la mañana sobre el calor de las piedras del río, deleitándome con las vistas de los puentes y su reflejo en el agua. Y cuando empezara a notar un "gusanillo" en la tripa...¡qué mejor que el bullicio y colorido del Mercato Centrale para picotear cualquiera de sus especialidades!

La tarde la pasaría dando vueltas en el precioso tiovivo de la Piazza della Repubblica...y para recuperarme del mareo, leería un libro de poesía (española con traducción italiana) junto a una taza caliente de cappuccino en la librería Edison.

Al atardecer, subiría al Piazzale Michelangelo para decirle adiós al sol y disfrutar de las nubes de caramelo sobre la ciudad. Con la compañía de la luna llegaría piano piano de nuevo a mi panadería de la calle ghibellina a esperar un nuevo día.

Pero esto sólo lo haría si fuese un gusanito en Florencia.

miércoles, 19 de diciembre de 2007

Piazza del Duomo (segunda parte)

Otro de los básicos turísticos del paraje del Duomo: Il Campanile.
Arquitecto: Giotto

Fecha de construcción: 1334

Aún no he tenido el placer de subir sus 414 escalones (84,7 metros de altura) ni pagar los 6 euros que cuesta el ejercicio, pero lo haré. De momento, me contento con verlo desde abajo. Es un campanario precioso, altísimo y decorado con los 3 tipos de mármol del Duomo (blanco, rojo y verde). Crea
en la plaza un elegante contrapunto con su discreta figura estilizada, la más esbelta de todas. [Las actuales esculturas decorativas del Campanile son copias de los originales que pueden verse en el Museo dell'Opera del Duomo: en la base relatan la historia del pecado original hasta llegar a la gracia divina en la cumbre.]

Os dejo dos fotos, pero como todo...mejor verlo en persona!

[Foto 1: Vista del Campanile desde detrás]


[Foto 2: Contrapicado]


martes, 18 de diciembre de 2007

Piazza del Duomo (primera parte)


Hoy toca clase de arte (que venga Emilio y me lea!).

Siglo XV, Quattrocento italiano, Florencia: Il Duomo (o catedral en castellano).

[Foto1: Vista del Duomo desde el Piazzale Michelangelo]

Il Duomo, o “Cattedrale di Santa María del Fiore” es, según dicen, uno de los edificios del gótico italiano más bonitos del país. Y en efecto, la primera vez que lo ví desde la ventanilla del taxi, abrí los ojos como platos y pensé: “no puedo creer que vaya a vivir aquí”.

[Foto 2: Fachada del Duomo y el Campanile]

Todo su exterior está milimétricamente decorado, no hay ni una sola esquina sin cubrir con mármol (blanco, verde y rojo). Y tardé una semana en poder sacar la cámara de fotos porque nunca había visto una fachada igual. Me resultaba inabarcable, in-encuadrable...mi vista se perdía entre mosaicos, esculturas, columnas... Y cuando por fín asimilé la profusión de la decoración (y tamaño), recaí en su cúpula, un proyecto arquitectónico incomparable (de Brunelleschi). El arquitecto Leon Battsita Alberti decía de ella que tenía que ser lo suficientemente grande como para cubrir con su sombra a todos los toscanos.

[Foto 3: Lateral del Duomo con vistas de la cúpula y sus ábsides laterales]

En la época, la dignidad de una ciudad se medía por la grandeza de sus edificios, y Florencia se estaba quedando atrás de sus mayores rivales (Pisa y Siena). Así que en 1294 el consejo decidió construir una catedral “de magnificencia absoluta, de modo que la fuerza y la industria del hombre nunca sea capaz de crear una empresa tan vasta y bella”. El edificio tendría que ser “tan maravilloso que superase cualquier cosa...como construído en los tiempos gloriosos de los griegos y los romanos”.

Y lo consiguieron. Es el edificio de referencia de la ciudad. De entre las callecitas estrechas y caóticas del centro surge il Duomo imponente, y desde casi cualquier punto de la ciudad asoma con gracia la cúpula para orientar a los perdidos turistas (y a mi).

APUNTES DE ARTE: (2º bachillerato, jeje)
En Italia el arraigo del gótico es precario; la intensidad de la tradición clásica contribuye a recibir con recelo un estilo bárbaro, cuyas raíces estilísticas rompen, especialmente en arquitectura, con los legados de las civilizaciones mediterráneas; la bóveda de crucería y sus sistemas de distribución de pesos son considerados herejías por los constructores.

Los puntos claves del gótico religioso italiano son:
1. Clasicismo, que se evidencia en los arcos de medio punto o en arcos tan livianamente apuntados que ofrecen un aspecto redondeado.
2. Ausencia de arbotantes, lo que exige en el exterior la utilización de pilares más robustos como soporte de la bóveda.
3. Policromía, mediante mármoles de colores, en la línea ornamental del románico italiano.
4. Predominio de la horizontalidad, escasa altura de los edificios, franjas horizontales en el paramento, que subrayan el paralelismo con el suelo. Solamente la torre, como en los siglos del románico, despega verticalmente su silueta, ahora adosada al edificio.

domingo, 9 de diciembre de 2007

Florencia turística I

Puede que sea una de las postales más famosas de Florencia, en un atardecer de primavera, iluminado y reflejado sobre las aguas tranquilas del Arno...il Ponte Vecchio. Se trata del puente más antiguo de la ciudad (1345), y el único que ha sobrevivido a los ataques de la II Guerra Mundial (cuentan que los alemanes lo dejaron intacto siguiendo órdenes del propio Hitler).

Es uno de los puntos más turísticos del centro histórico (esos de visita obligada), y está abarrotado en su interior de pequeños comercios de joyería. Acoge cada día a cientos y cientos de turistas, pero yo lo prefiero de noche, duplicado como en un espejo sobre el río. Si consigues que su ambiente te envuelva, puedes llegar a sentirte en otro tiempo.

[Foto1: Vista del Ponte Vecchio desde la Galeria degli Uffizi]

En época de los romanos, el puente aún de madera, formaba parte de la Via Cassia, via fundamental de comunicación con el norte de Italia. Pero en una de las varias innudaciones del río, el agua lo arrastró a su paso. Fue entonces cuando se decidió construir el primer puente de piedra. Lo ocuparon entonces los pescadores y carniceros, después albergó a los curtidores, quienes empapaban sus pieles con orina de caballo antes de curtirlas(*).

Y cuentan que, a Ferdinando I (uno de los Medici) le molestaba sobremanera el olor que las tiendecitas del puente desprendían (a quien no!), así que deshaució a los comerciantes de lo que él consideraba “arte vil” y los sustituyó por orfebres y joyeros (a quienes hacía pagar un alquiler doble por vender allí). Los descendientes de aquellos siguen hoy vendiendo sus joyas en puestos con portones de madera de más de cuatrocientos años. En el centro del puente se puede ver un busto de Benvenuto Cellini, uno de los orfebres más famosos de la ciudad.


[Foto2: Detalle del interior del Ponte Vecchio]

(*)Los curtidores tomaban las pieles de animales y las remojaban en agua. Entonces las aporreaban y restregaban para eliminar los restos de carne y grasa. Luego remojaban las pieles en orina para ablandar el pelo o las dejaban pudrir durante varios meses, después de lo cual las bañaban en una solución salina. Después de que el pelo se hubiese ablandado, los curtidores lo raspaban con un cuchillo.

Una española en Florencia


Hoy inauguro mi blog.
Ya llevo casi dos meses en Florencia, y esta ciudad esconde mil secretos que quiero descubrir. Cada calle, cada esquina, cada ventana parece esconder una historia, y es que a veces no sabes dónde mirar para dejar de ver arte. De hecho, algo parecido le ocurrió al señor
Stendhal cuando visitó Florencia, al que le diagnosticaron una sobredosis de belleza tras admirar la Iglesia de Santa Croce.

Desde aquí intentaré contar las experiencias que la ciudad me ofrezca porque...desde mi ventana se ve Florencia.